El día de hoy vi una publicación de la cuenta de Instagram: @Playground en donde rezaba: “Las escuelas de UK impartirán clases obligatorias de relaciones inclusivas y educación sexual LGBTIQ+ a partir de 2021

De manera natural, me propicié a comentar el post con un  mensaje que expresaba mi aprobación a esta iniciativa. Lo curioso del caso, es que no advertí lo “controversial” del tema, debo admitir, que se me había olvidado que el ser “diferentes” era un conflicto.

Creo que no pasaron ni 10 minutos cuando recibí una notificación en mi celular de una persona respondiendo a mi comentario en el post, completamente en desacuerdo con mi opinión. Fue en ese preciso momento cuando caí en cuenta de que estoy en esta realidad tan distorsionada de la vida donde, hay que tener cuidado con lo que se dice porque sino, “te caen encima”.

Después de leer el mensaje, al cual no le presté demasiada atención porque, aún mantengo mi opinión, lo que siguió es que despertó en mí la necesidad de leer qué otras opiniones habían en la publicación, estando casi completamente segura de que habían más personas apoyando la noticia.

Pero lo cierto es que me sentí como una niña inocente -o quizás una persona con la mente demasiado avanzada en el futuro, ubicada en un contexto donde esto de ser distintos es naturalmente aceptado- al ver un despilfarre de negatividad y rechazo en torno al tema.

Confieso que, al dar mi opinión ante esta noticia, mi detector de “cuidado, existen personas ortodoxas que no piensan igual”, se había desactivado. Es que bueno, para mí esto de la inclusión, a lo lejos, me parece una idea ortodoxa. Pero el punto es que ahí estaban, mensajes de todo tipo, unos llenos de odio, otros que distorcionaban completamente el enunciado, otros algo arcaicos con ideas completamente inhabitadas en esta nueva era, etc. Y una minoría de mensajes apoyando como yo, la novedad.

Yo no tengo problema en entrar en un debate abierto alrededor de esta “controversia” en donde podamos intercambiar de manera madura, nuestras ideas al respecto. Pero lo que sin duda me impresiona, es como las personas en desacuerdo, inmediatamente entran en conflicto usando palabras tan poderosamente negativas, tachando el tema como si fueran los dueños y defensores de la verdad absoluta. 

¿Cuál es la verdad y quien la tiene?, ¿Tú?, ¿Yo?, ¿Quién creó este mundo?, ¿Tú?, ¿Yo? La verdad no recuerdo haber estado en ese gran evento y estoy segura, de que tampoco lo estaban estas personas.

Si el mundo estuviera en tan perfecta armonía, impartir estas clases de inclusión no sería una necesidad obligatoria para entender que todos somos uno y que debemos valorarnos, amarnos y respetarnos.

¿No te hace pensar que, los eventos tan dramáticos y brutales en contra de la comunidad LGBTIQ+, en contra de los afroamericanos y demás razas, en contra de los niños que día a día sufren de bullying, no existirían si desde pequeños nos enseñaran los valores del amor, el respeto, la inclusión y la tolerancia? Fíjense qué tan mal estamos -y estos comentarios negativos de este post lo demuestra- que tenemos que implementar de manera OBLIGATORIA, clases para enseñarnos estos valores que se supone desde el hogar debemos tener. ¿Qué se está enseñando en el hogar? Es la pregunta.

Algunas de las personas que participaron activamente en la publicación sostenían que esta iniciativa era un “adoctrinamiento” y que no les parecía bueno que enseñaran de forma obligada a los niños sobre estos temas porque, si era algo que ellos no querían ver, se tenía que respetar y que, al ser grandes, fueran ellos quienes decidieran con madurez sus inclinaciones. Leí la noticia de principio a fin y, realmente en ningún lado vi que se dijera que iban a obligar a los niños a “decidirse” por ser gays, lesbianas, bisexuales, heterosexuales, etc.

Por otro lado, me pregunto, ¿Acaso a nosotros nos gustaba ver matemáticas, historia o equis materia en el colegio y por esa simple razón nos la quitaron del temario para que, cuando fueramos adultos decidiéramos con madurez si queríamos ser matemáticos, historiadores o biólogos? No lo creo. 

En el colegio también vimos educación sexual, o por lo menos, en el mío sí, y yo no la quería ver, me parecía incómodo, pero aún así, para graduarme, necesité verla, hacer trabajos, tareas, dibujos, presentar exámenes y exposiciones. Si la educación heterosexual y el respeto que hay que otorgarle no era un adoctrinamiento, ¿por qué enseñar que existen distintos tipos de relaciones y el derecho a respetarlas, sí lo es?

Hay una frase de la autora y conferencista Louise L. Hay que me dejó muy marcada y dice: “Somos víctimas culpando víctimas”. Y yo le agregaría además, “somos víctimas maltratando víctimas”. Nadie enseña lo que no sabe y nadie da lo que no tiene; si no recibiste amor, no podrás darlo, si no te enseñaron sobre el amor, no podrás enseñarlo.

Yo creo en esta teoría: Al mundo le falta AMOR. Ninguna persona con amor en su corazón será capaz de señalar con el dedo a su hermano/a solo porque es “diferente”. Ten en cuenta que al señalar tu con un dedo, te señalas con tres a ti.

Hay dos actitudes muy claras:

1) Tolerar y respetar pero no compartir las ideas de aquellos que piensan y actúan distinto a ti.

2) No tolerar y reprimir con odio a aquellos que piensan y actúan distinto a ti.

¿Qué es mejor? Creo que la respuesta es clara, espero, pero en pocas palabras lo resumo: Vivan y dejen vivir.

Mi instagram: @elblogdejaicer

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